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viernes, 13 de junio de 2014

Darkest Era - The Last Caress of Light - Reseña

Darkest Era (Belfast, Irlanda del Norte)
The Last Caress of Light (2011)
Calificación: 2.5 / 5.0
Disquera: Metal Blade Records

En corto:
- Heavy metal con ciertos toques folklóricos celtas ejecutado competentemente, ni más ni menos.
- Canciones innecesariamente largas que llegan a perder dirección, que no por eso mal ejecutadas.
- Darkest Era es una banda aún en proceso de madurar.
- El cantante no es malo, pero carece de matices y rango vocal, por momentos terriblemente unidimensional.

Géneros en juego: Heavy Metal, Folk Metal
Website: http://darkestera.net/

Para muestra un botón:

     
Tracklist:
01 - The Morrigan     
02 - An Ancient Fire Burns
03 - Beneath the Frozen Sky
04 - Heathen Burial      
05 - Visions of the Dawn
06 - To Face the Black Tide
07 - Poem to the Gael
08 - The Last Caress of Light Before the Dark

Ad Absurdum Ad Infinitum (en otras palabras, la reseña extendida) :

Puesto en palabras simples, Darkest Era toca heavy metal con ciertos toques folklóricos celtas aqui y allá, no más... y eso está muy bien. Pareciera que hoy en día hay una urgencia snobista por colgar a cada banda y album todas las etiquetas de género posibles y cada una sumara puntos como si fuese una especie de combo estilo videojuego. Incluso en algún lugar encontré una crítica (seguramente de alguien con oídos aún muy jóvenes) diciendo que esto era "blackened folk/pagan/doom/heavy metal"... por las barbas de Odin!!! pfff.

"Que si su similitud con Primordial, etc..." por favor, sinceramente Darkest Era de momento está a años luz de parecérseles, que el vocalista de Primordial los haya recomendado en Metal Blade es una cosa, estar en la misma liga es otro asunto. Resulta cansado escuchar como a miles de bandas le son cortadas las alas solo porque quien escribe una opinión, por respetable que esta sea, también sea incapaz de sacar de su cabeza otra cosa que una comparación tajante con cualquier banda que tenga como referente de un género, como ocurre con Dimmu Borgir en el caso del Black Metal Sinfónico ad nauseam, limitando las posibilidades de apreciar un album o a una banda por lo que tiene que ofrecer en particular. El asunto es más profundo, pero no es momento ni lugar para discutirlo.

Volviendo al caso de Darkest Era y "The Last Caress of Light", este pudo haber sido un muy buen disco de heavy metal; de hecho, el trabajo de ambos guitarristas de la banda es bueno, pero sin la dinámica o la diversidad suficiente para sostener el interés del oyente por la duración entera de algunas de sus canciones. La sección rítmica está igualmente bien ejecutada, es más, sus influencias enraizadas en bandas como Thin Lizzy o Iron Maiden (influencias que ellos mismos reconocen) juegan en su favor. Entonces que es lo que ocurre aquí?
Que a Darkest Era aún le falta madurez para dar una dinámica interesante a sus canciones y no hacerlas durar más de lo necesario minando su substancialidad, porque potencial hay y hay mucho. El problema es precisamente que de momento el álbum y la banda son potencial puro en espera de explotarse.

Tomemos el caso de "Beneath the Frozen Sky", que después de la marca de los 4 minutos y medio pareciera no ir a ningun lado y si hablamos de una canción de casi 8 minutos, eso es cosa muy seria. Si, está ejecutada competentemente, pero la rola transcurre su marcha sobre una trayectoria plana constante por la forma en que está compuesta y como tercer track del disco eso puede dañar mucho la impresión general sobre él. Ciertamente eso reta a cualquiera a terminar de escuchar el álbum, más aún si las cosas no toman otro ritmo hasta varias canciones después y el trabajo de producción tiene resultados algo monótonos. Al menos hoy en día, en este mundo con su muchas veces cínico, hipersensible, quisquilloso y despiadado público aunado al poder del internet es demasiado pedir.

Hablando del vocalista, me parece que éste tiene que explorar más sus posibilidades, porque si bien su sonido no es desagradable, a momentos resulta terriblemente unidimensional en su falta de matices y registro vocal. Incluso el concepto de la banda podría sugerir otras opciones interesantes, no sé, tal vez una dama aguerrida como vocalista? Esa es cuestión que la banda bien podría considerar.

Para quienes tienen la disciplina de escuchar todo un album sin importar que tan monótono pueda resultar a ratos y siendo estrictamente honestos, lo que presenta como primer disco Darkest Era no es sobresaliente, pero tampoco está nada mal. Será interesante verlos madurar y explotar sus puntos fuertes. No los perderé de vista, seguro escribiré de nuevo sobre ellos pronto porque este 2.5 representa un "AÚN nada interesante" con énfasis en las comillas y las mayúsculas...


Hay bandas que publican trabajos que en mi apreciación personal son de 2.5 de calificación y si es posible jamás los escucho nuevamente después de dos o tres ocasiones... vamos, que la vida es tremendamente corta para desperdiciarla escuchando música mediocre (y no sé si me dé a entender correctamente en lo siguiente) pero hay momentos en que un 2.5 está más cerca del 3.5 que del 1 y es solo cosa de poner las piezas del rompecabezas en el sitio correcto y en el momento justo para que lo que es gris tome color y brillantez.


Los amigos de Darkest Era tienen algo especial aqui aún en su estado más latente y eso hace que por ahora tengan un voto de confianza de mi parte, haciendo hincapié en que hay momentos muy rescatables en este album que vale la pena escuchar y apreciar positivamente por encima de sus fallas, ya veremos que les depara el futuro cercano.

Momentos rescatables del album:
- The Morrigan
- An Ancient Fire Burns
- Poem to the Gael
- The Last Caress of Light Before the Dark

viernes, 6 de junio de 2014

Nova Express #01 - Borknagar en el estudio.

Borknagar, una de las bandas favoritas de Transductor, ya está en trabajos de pre-producción para su próximo álbum y aunque preguntando a los fanáticos que es lo que esperan en este nuevo album, por ahi alguno contestó que "MUCHOS BANJOS" (jajaja)... no creo que sea el caso, aún cuando ciertamente esta banda noruega se caracteriza por un espíritu a momentos experimental en su música. 

La expectativa no es poca, después de que en 2012 publicaran "Urd" (una verdadera joyita del género) y al parecer quienes gustamos de la banda, estaremos escuchando nuevamente la mancuerna que hizo maravillas en las personas de ICS Vortex, Lazare y Vintersorg.

Mientras tanto, haciendo la espera más llevadera...

Borknagar (Noruega)
Géneros: Metal Progresivo, Black Metal, Metal Vikingo, Neofolk, Folk Metal
"The Beauty of Dead Cities" del album "Urd" (2012)
Century Media Records.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Agalloch - The Mantle - Reseña

Agalloch (Portland, Oregon, E.E.U.U)
The Mantle (2002)
Calificación:  4.5 / 5.0
Disquera: The End Records

En corto:
- Este album es una belleza altamente demandante.
- No apto para orejas casuales.
- Apto para metaleros y no metaleros de mente abierta.
- Toda paciencia será recompensada.
- No se trata de técnica, sino de atmósfera.

Géneros en juego:
Neofolk, Post-Rock, Metal Progresivo, Doom Metal, Blackened Doom Metal.

Sitio Web:  http://www.agalloch.org/

Para muestra un botón:


  Tracklist:
  01 - A Celebration for the Death of Man...
  02 - In The Shadow of our Pale Companion
  03 - Odal
  04 - I Am The Wooden Doors
  05 - The Lodge
  06 - You Were but a Ghost in my arms
  07 - The Hawthorne Passage
  08 - ...and the Great Cold Death of the Earth
  09 - A Desolation Song


Ad Absurdum Ad Infinitum (en otras palabras, la reseña extendida) :

Hace ya 10 años que Agalloch lanzó "The Mantle" y cómo los buenos vinos, el tiempo ha sido juez implacable y el mejor arquitecto de cualquier opinión. En el caso específico de "The Mantle" ha servido para confirmar lo que ya algunos sospechábamos desde aquel 2002 tras visitar las tiendas de discos underground, servidores, foros ó en donde entonces fuera posible llegar a conseguir el material de esta banda de Oregon en otras latitudes: Que éste álbum iba a hacerse camino para convertirse en un clásico en el ámbito de la música fuera del mainstream y afortunadamente no un clásico en el sentido de como éstos eran definidos por Ernest Hemingway, quien solía decir que un clásico es una obra de la que todos hablan, pero que pocos leen. Por el contrario, el exámen al que fue sometido no sólo "The Mantle" como álbum sino también Agalloch como banda fue, ha sido y sigue siendo sostenido y exitoso. Mientras que al mismo tiempo, la banda conservando su postura de "tómalo o déjalo, ámalo u odialo", con su nivel de calidad no nos ha dejado muchas opciones fuera de tomarlo y amarlo con la admiración que de sobra merecía y sigue mereciendo hasta nuestros días.

Cuándo una banda habla de ser influenciada en alguna medida por "Nick Cave y los Black Seeds" o por "Godspeed You! Black Emperor" y en un tema con referencia a Nathaniel Hawthorne se pueden escuchar fragmentos de diálogo extraídos de films como "El Séptimo Sello" de Ingmar Bergman y "Fando y Lis" de Alejandro Jodorowsky, inmediatamente hay que abandonar la noción de estar ante un álbum simplista o sencillo, o la de estar ante una banda formada por amateurs o personajes desprovistos de cierta cultura general y menos aún musical, porque entonces es probable que esas cuántas referencias ayuden a comprender un poco mejor de donde proviene parte del equipaje sonoro y conceptual que da luz y sustento a un álbum cómo "The Mantle" y a una banda como Agalloch.

En términos concretos "The Mantle" es un disco sólido, intenso, vasto, emocional e inteligente y lo mínimo que demanda a cambio es lo mismo. No es un álbum que pueda operar de manera óptima cómo música de fondo o que entregue lo que tiene por ofrecer en toda su magnitud a orejas casuales. Muchos ya lo han dicho:  escuchar "The Mantle" es una experiencia exhaustiva, es largo, agotador y absorbente. Otros se han sentido inducidos a dormir en algún punto al escucharlo por primera vez y es comprensible porque así fue concebido en su poética interior.

Si bien en una entrevista John Haughm (vocalista y guitarrista de la banda) charla sobre la idea de confeccionar "The Mantle" como un viaje desde Portland hasta el Monte Hood en la ríspidez característica de su invierno, también comenta de su estadía en Finlandia y de cómo dicho viaje no sólo coincidió con un desinterés total de su parte con respecto al metal convencional, sino que también le permitió entrar en contacto con otra gran cantidad de influencias musicales (entre ellas y de manera importante, la música electrónica y el NeoFolk) que le ayudaron a definir el sonido que buscaba para el álbum, por lo que me atrevería a decir que "The Mantle" en cierto sentido termina siendo la visión de un viaje aún más intenso que va desde el invierno de Finlandia hasta el de Portland... y quién podría aguantar un viaje así de extenuante sin sentir necesidad de reparar en algún punto el sueño?

Cómo toda misión crítica y con espíritu de experimentación ante las posibilidades infinitas que había a la mano (que es cómo la banda misma percibió este proyecto según sus palabras y no las mías), The Mantle en su sonido no sólo experimenta, sino que termina por innovar en el uso de ciertos elementos paradigmáticos (altamente característicos) de géneros como el Folk y el Black Metal, mientras que por otra parte comenzaba a acariciar de manera muy particular la piel de esa bestiezuela rara que por aquel entonces seguía asomando la cabeza bajo el nombre de Post-Rock.

Sin embargo, lo admirable es que todos estos elementos Agalloch los aborda en "The Mantle" sin tímidez (ya sabemos que pasa con los tibios según un muy popular libro de ficción), por el contrario, el disco en su increíble consistencia da más giros que un artista del trapecio, sólo que lo hace en cámara lenta para que podamos atestiguar que la magia en juego es real y sin trucos baratos como esos que gustan tanto a los magos convertidos en celebridades, en los que todo es artificio y gesto vacío. Agalloch en su magia no desaparece estatuas de la libertad ni ejecuta 2500 notas por minuto porque esa no es la intención. Agalloch hace levitar la hoja caída de un árbol y en esa aparente sencillez, sin grandes explosiones o artilugios está su profundidad para quien pueda verla.


"The Mantle" es un álbum para el que sería tener una visión muy obtusa el encasillarlo en un sólo género, porque independientemente de lo consistente que es, da cabida a una riqueza de texturas y variaciones altamente evocativas al mismo tiempo que diversas.

"The Mantle" no es un ejercicio en torno al virtuosismo técnico, es un ejercicio sobre la creación de atmósferas y en ese sentido es un ejercicio ejecutado con maestría.